El juego original de 1974 era, por estándares modernos, un poco caótico y difícil de entender. Sin embargo, contenía el ADN de todo lo que amamos hoy de la fantasía. Jugar a la versión original de Calabozos y Dragones es hacer arqueología pop; es entender que, con un lápiz, un papel y unos dados, las posibilidades de aventura son, literalmente, infinitas.
Antes de los videojuegos de mundo abierto, de World of Warcraft o de las superproducciones de cine, existía una pequeña caja marrón con tres manuales básicos. Corría el año 1974 cuando y Dave Arneson publicaron, bajo el sello de TSR, Inc., lo que hoy conocemos como la "caja blanca" (u original) de Dungeons & Dragons . 1. De la guerra a la fantasía individual
Para entender el fenómeno cultural que es hoy, hay que viajar a 1974. no solo fue el primer juego de rol de la historia; fue la chispa que inventó un género entero.
El concepto de y Puntos de Golpe (HP) , términos que hoy cualquier programador de videojuegos conoce, se estandarizaron aquí. Por primera vez, el éxito de una acción no dependía solo de la estrategia, sino de una combinación de habilidad del personaje y una pizca de suerte en el dado. 4. El "Dungeon Master": El narrador supremo
Lo que hacía al juego original tan distinto era su dependencia de dados extraños. Aunque el dado de 20 caras (d20) es hoy el símbolo del juego, en la primera edición se utilizaban mucho los dados de 6 caras para casi todo.
El primer set de Calabozos y Dragones consistía en tres folletos que hoy son piezas de coleccionista:
El juego original no nació de la nada. Gygax y Arneson eran entusiastas de los wargames (juegos de guerra con miniaturas). Sin embargo, se cansaron de mover ejércitos masivos. Arneson tuvo una idea revolucionaria: ¿y si en lugar de controlar a mil soldados, cada jugador controlara a que evoluciona con el tiempo?
Un catálogo de criaturas (muchas inspiradas en la mitología y en la obra de Tolkien) y los tesoros que custodiaban.
Aunque inicialmente se vendió en círculos muy pequeños de aficionados a la estrategia, Calabozos y Dragones se propagó como un incendio forestal en las universidades.